La mayoría de las noches (y a veces de día) mi salida era al barrio de Williamsburg. (Podría arriesgar que es el lugar al cual Palermo intenta parecerse). Se supone que ahí se concentran hoy en día los “bohemios”, el arte, la vida moderna. Allí se ubicaron todos los que quisieron escapar de lugares como el SoHo, que habían sido invadidos por gente demasiado normal para su gusto (como ya dije, muchos se están corriendo hacia atrás). También es el hogar de cientos y cientos de judíos. Williamsburg está sobre la orilla que mira hacia Manhattan y de noche hay una vista muy interesante. A unas cuatro cuadras del río hacia adentro, se encuentra Bedford Av., epicentro de la movida, tanto de día como de noche. Sobre esta avenida y en las calles que la cortan, está repleto de restaurantes, bares, casas de conciertos y locales de cualquier tipo de productos recomendables por demás. Yo me tomaba la L hasta Bedford Av., que es la última estación antes de cruzar el East River.
Cafés, bares, restaurantes, casas de ropa, ferias americanas, de artesanías, supermercados gourmet, comida vegana, decoración, diseño, instrumentos musicales, disquerías, lofts, galerías, parques, plazas, food trucks. Todo para tirar al techo.
Mis favoritos de la zona:
Rough Trade NYC. Disquería a la que no se puede dejar de ir si te gusta la música independiente. CDs, vinilos, cassettes, libros y más. El plus: tiene una sala para shows impresionante. Es como una mini (y no tanto) Trastienda. Ahí vi a tres bandas que me encantaron y encima fue la primera noche que estuve ahí. Además de casualidad conocí a una chica muy copada que iba a hacer fotos para el show y hasta me presentó a la cantante de la banda principal. Anoten este nombre: Rubblebucket. Hasta me compré el CD. Satisfacción garantizada.
Cameo Gallery. No sé si decir que este lugar era un antro. Lo que sí, para entrar primero había que atravesar un bar, ni muy chico, ni muy grande, después un pasillito y detrás de una puerta estaba este espacio, una especie de boliche con una barra y escenario hermosamente ambientado. Me gustó tanto que fui dos veces y en total vi unas cinco bandas ahí adentro.
Wythe Hotel. Bastante por fuera de mi presupuesto pero muy lindo para la foto. Seguramente es un edificio recuperado.
Me faltaron varios lugares por visitar, como Mast Brothers, una chocolatería atendida por sus dueños que promete. Por suerte sus tabletas se pueden encontrar en los mostradores de muchos supermercados y negocios varios. También Beacon’s Closet, la feria americana más conocida por ahí. Creo que ahora tienen varias sucursales porque me pareció ver otra a la vuelta del hostel. También me quedó para la próxima el barrio de Greenpoint, que está pegado a Williamsburg y es vecino de enfrente de Queens. Por lo que leí, es muy lindo y tranquilo está poblado en su mayoría por polacos.